Cómo forzar un candado con tus propios medios

Los candados son herramientas que han estado en la vida de la humanidad desde hace mucho tiempo, contribuyendo tanto a la seguridad como a la privacidad de las personas y sus enseres.

Forzar un candado con tus propios medios puede ser una tarea fácil si dispones de las herramientas apropiadas y, en ocasiones, de la paciencia para aprender los trucos que te permitirían hacerlo en muy poco tiempo.

Al forzar un candado, lo ideal es que resulte sin daños para que puedas seguir usándolo; sobre todo, teniendo en cuenta que la idea de hacerlo tú mismo es lograr ahorrar lo que pagarías a un cerrajero.

Hay una considerable cantidad de tipos de candado. Dependiendo de la marca y la calidad,

Otro factor a tomar en consideración cuando te dispongas a forzar un candado tiene que ver con su condición. Cabe la posibilidad de que se haya atascado y se te haga improbable abrirlo si ha estado expuesto al sol, excesiva humedad, polvo, salitre u otro agente corrosivo.

Para que tengas, existen diferentes maneras de forzar un candado. Por ejemplo, puedes hacerlo con:

  • Un par de ganzúas.
  • Un trozo de alambre.
  • Un par de clips.
  • Un par de ganchos o pasadores de pelo.
  • Un trozo de lata de aluminio.
  • Unos imanes.
  • Un par de llaves de boca o bocado.
  • Unas cizallas.
  • Un taladro.
  • Un martillo o mandarria y cincel.
  • Sustancias corrosivas.

Encabezan la lista las ganzúas por ser una de las formas más popularizada, llegando incluso a ocupar centímetros en muchas cintas fílmicas (hoy se tendría que decir que ocupan muchos bites en discos duros y similares).

Si no se domina la técnica, el procedimiento de abrir un candado con ganzúas se hace bastante difícil. Pero no es algo que no se pueda remediar; unos cuantos minutos de práctica y algo de tesón pueden otorgarte la destreza para hacerlo con facilidad.

El par de ganzúas puedes adquirirlo en tiendas dedicadas al ramo; es el mismo que usan en el desempeño de su profesión los cerrajeros capacitados. O puedes recurrir a tu ingenio y elaborarte uno a partir de diversos materiales que suelen ser muy comunes en el hogar.

Unos pasadores de pelo, un par de clips sujetapapeles o un trozo de alambre delgado y moldeable resultan ser perfectos para fabricar unas ganzúas que te ayudarían a superar una emergencia, en caso de necesitar abrir un candado del cual no tienes las llaves.

En la práctica, se usan dos ganzúas: la de gancho y la de tensión o forzador.

Fabricando y dándole uso a tus ganzúas caseras

A partir de dos pasadores de pelo puedes obtener un buen par de ganzúas. Solo tienes que:

  • Doblar en ángulo recto la parte lisa de uno de los pasadores, a unos 2,5 cm de la cabeza, cuidando desprender la pelotita que tiene en la punta; allí harás una pequeña curvatura de unos 2 mm. Este pasador será el gancho.
  • Al segundo pasador le estrechas el doblez que tiene en la cabeza y luego, con una pinza, doblas un segmento de aproximadamente 1 cm, formando una L. Este pasador lo utilizarás como forzador o ganzúa de tensión.
  • Introduces el extremo corto del forzador en la ranura de la llave, en la parte opuesta a la posición que ocupan los dientes; luego, presionas en el extremo más largo de la L, suavemente y en el mismo sentido horario.
  • Introduces la parte lisa de la ganzúa gancho hasta fondo del candado, en la parte hacia dónde van los dientes de la llave; de ese lado están los pernos.
  • Con movimientos suaves, intentas con la punta curva del gancho localizar y retraer cada uno de los pernos. Cada vez que esto ocurre, se produce un clic que podrás oír si pones mucha atención a lo que estás haciendo.
  • A medida que vas retrayendo cada perno, aumentas la fuerza aplicada al forzador, de tal forma que el cilindro presione e impida que los pernos se devuelvan.
  • Una vez que has retraído todos los pernos, el cilindro cederá y girará completamente, permitiendo la liberación del aro del candado.

El mismo procedimiento se aplica para el par de clips o el alambre, una vez transformados en ganzúas caseras.

Al aplicar este método, podrás conservar en buen estado tu candado, por lo que te habrás ahorrado algo de dinero y vivirás la satisfacción de haberlo hecho por tus propios medios.

Rápidos, pero destructivos

El resto de procedimientos atentan contra la integridad del dispositivo y el resultado será un candado prácticamente inservible. Algunos de ellos no merecen mayor explicación.

Con la cizalla, solo tienes que cortar en algún punto del arco para liberar el candado. Con el martillo y el cincel, fuerzas el candado al golpear fuertemente desde arriba hacia abajo, hasta lograr desprender el arco.

Si usas el taladro, comienzas con una broca de diámetro un poco mayor al ancho de la bocallave. A medida que profundizas en el cilindro o rotor del candado, usas brocas de mayor grosor, hasta desgastar totalmente el cilindro.

Las llaves de boca permiten romper el candado. Para ello, se colocan una al lado de la otra, horizontalmente, en los extremos del aro; se hace palanca hacia adentro hasta debilitar y quebrar el cuerpo del candado.

Otros procedimientos, como el uso de un trozo de aluminio o de imanes, Me gusta esto: