Cómo abrir un candado sin llave con 4 trucos muy fáciles

Cómo abrir un candado sin llave con 4 trucos muy fáciles

Cuando se habla de trucos fáciles, muchos piensan que es cosa de cantar y coser, como dice el refrán. Es posible abrir un candado de una manera fácil; pero pueden ocurrir dos cosas:

  • La primera: que el candado resulte dañado.
  • La segunda: que nos lleve algo de tiempo.

Además, si no contamos con las herramientas que nos permitan abrir ese candado del que no poseemos la llave, tenemos que poner un poco de esfuerzo, mano de obra e ingenio para fabricarlas.

Hay que decirlo: ciertamente muy fácil. Tal vez hasta podamos conservar intacto el candado, pudiendo destinarlo a un uso posterior; pero esto conlleva algo de paciencia y mucha tenacidad.

Tres trucos para abrir un candado en poco tiempo

Las formas más sencillas de abrir un candado conducen inevitablemente a su destrucción; y esto es tal vez lo que deseamos impedir. Hay tres acciones que podemos emprender para lograrlo:

  • Golpeando con un martillo, una herramienta muy común; es posible  hallarla en casi todo los hogares. Es un método que tal vez sea considerado primitivo, pero es una de los más convenientes si la situación es apremiante y se requiere del uso de medidas drásticas.
  • Cortando los ganchos del candado con una tenaza: es menos contundente que la anterior, pero tan efectiva como aquella. Con solo cortar uno de los lados del gancho, basta para que el candado abra.  

Pero la tenaza no es una herramienta muy común; solo personas o instituciones dedicadas a ciertas profesiones poseen uno de estos instrumentos de trabajo.

  • Haciendo presión con un par de llaves de boca o de bocado: casi tan comunes como el martillo, estas herramientas resultan efectivísimas al momento de abrir un candado.

Solo basta colocar horizontalmente ambas llaves entre el aro del candado y presionarlas fuerte hacia adentro, hasta lograr que uno de los lados del candado reviente.

Generalmente ocurre primero con el lado donde se traba el aro, que es la parte más débil del cuerpo de este tipo de cerrojos.

Abriendo el candado con un par de ganzúas

En una tienda de cerrajería, o en una ferretería, es posible adquirir un juego de ganzúas, herramientas que nos permitirán acceder al mecanismo interno del candado y abrirlo sin ningún daño para este, con muy poca o ninguna dificultad.

Aunque existen varios tipos de ganzúas, las más comunes son las de gancho y las de tensión o forzadores. Las primeras pueden tener cierta curvatura o doblez en la punta, mientras que los forzadores son totalmente lisos.

Cuando se hace uso de las ganzúas, lo que se busca es que los pernos o pistones del candado queden en una misma línea (conocida como línea de corte) en el cilindro; tal como se posicionan al introducir la llave correcta.

  • Funciona introduciendo el par de ganzúas en la abertura para la llave.
  • La ganzúa de tensión se apalanca en el extremo del orificio donde va el lado liso del canto de la llave; en tanto que la de gancho se introduce hacia el lado de los dientes, que es donde se encuentran los pistones.
  • Con el forzador, se hace algo de presión al cilindro; teniendo cuidado, porque una fuerza muy alta puede atascar los pernos. La presión se ejerce en el mismo sentido en que corren las agujas del reloj.
  • Se procura desplazar y trabar cada perno fuera de la línea de corte. Para ello, se mueve la ganzúa de gancho con mucho cuidado, desde dentro hacia afuera, intentando trabar los pistones de uno por vez.
  • Siempre se comienza por el pistón que está a mayor profundidad en el candado, rastrillando un poco en el interior.
  • Al ser trabado, el pistón deja oír un clic y genera cierta vibración apreciable en el dedo colocado en el tensor; algo que podemos notar si ponemos mucha atención.
  •  Cada vez que suceda, hacemos un poco más de fuerza en la ganzúa de tensión para encasquillar el perno y evitar que retorne a la posición original.
  • Una vez desplazados todos los pernos de la línea de corte, el gancho del candado quedará suelto y se abrirá.

Cómo fabricar un par de ganzúas caseras

Si aplicamos un poco de dedicación manual y algunos minutos para elaborarlas, no hay necesidad de invertir dinero en la compra de ganzúas; los materiales los tenemos en casa.

Podemos disponer de tres cosas y hacernos unas ganzúas que nos ayuden a salir de la dificultad de no contar con la llave para abrir ese candado que impide el acceso a una habitación, al interior de un cajón o simplemente, que queremos volver a usar, pero que no podemos porque está cerrado.

Un par de pasadores de pelo, uno de clips sujetapapeles o solo un buen trozo de alambre delgado, pero fuerte y moldeable, bastarán para obtener nuestras llaves maestras, diseñadas para franquear el candado inaccesible.

Hacer las ganzúas con pasadores de pelo, clips y alambre

Se comienza limpiando la punta de los pasadores, desprendiendo de ella esas pequeñas bolitas plásticas, características de estos sujetadores de pelo.

Las partes lisas de los pasadores se doblan en ángulo de 90°: uno a 1 cm aproximadamente de la punta y el otro a unos 2 a 2,5 cm. A este último se le puede hacer una pequeña curvatura de unos 5 mm en el extremo.

Ya tenemos listas nuestras ganzúas caseras: el pasador que tiene la parte doblada más corta servirá como forzador, en tanto que el otro constituirá la ganzúa propiamente dicha.

Para hacer las ganzúas con clips sujetapapeles se desdoblan estos, obteniendo un par de alambres que luego se doblarán en dos. Se procede de manera similar a como se hizo con los pasadores de pelo.

No demanda mayor explicación cómo proceder con el trozo de alambre.

Una última acotación: el candado que pretendemos abrir debe ser de nuestra propiedad. De no ser así, debemos contar con el permiso del dueño para forzarlo a abrir con cualquiera de estos métodos y evitarnos problemas legales.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.